La historia de Frances Masterman

Cómo Manejarlo: Se Entera de que Tiene VPH Relatado por Frances Masterman

Relatado por Frances Masterman

Fue un momento revelador, cuando, en un desayuno de corte profesional, me enteré de que los tipos de alto riesgo del VPH (el virus del papiloma humano) son la causa del cáncer cervical, de que mujeres de 30 años y mayores están más propensas a la enfermedad (las edades en las que yo caía) y de que el Papanicolaou no era suficiente. Me instó a pedir en mi próximo reconocimiento anual una prueba de VPH junto a la de mi Papanicolaou regular. Pero cuando los resultados de mi prueba mostraron que yo en realidad tenía un tipo de alto riesgo de VPH, me sentí confundida, insegura y asustada. Ahora que lo sabía, ¿qué significaba y qué pasos se suponía que tomara?

Mi respuesta más inmediata fue asustarme: ¿significaba esto que padecería de cáncer cervical? Mi ginecólogo recién se enteraba de la prueba del VPH y nunca habia visto una situación como la mía: una mujer con un Papanicolaou normal pero con un VPH de alto riesgo. Así que él no sabía qué recomendarme. Me puse en contacto con mi internista y él también se encontraba a oscuras, por lo que me sentí completamente aislada. Me pasé una semana repasando mis opciones. ¿Debería someterme a una colposcopía (un procedimiento que le permite a los doctores examinar el cuello uterino más detenidamente) o acortar el tiempo hasta que me tocara mi próximo reconocimiento y hacerme la prueba nuevamente? Pero luego me recordé de que las oradoras en el desayuno al que había asistido recomendaron no irse en pánico en ese caso ya que es tan sólo cuando la infección de VPH no desaparece por su cuenta, como suele ocurrir, que pueden empezar a desarrollarse células anormales. Así que recuperé la calma, asumí control de la decisión y decidí que regresaría a hacerme la prueba nuevamente unos meses más adelante. ¿Me seguí preocupando? Por supuesto, pero al menos me recordé a mí misma de los datos y de que tenia un plan de acción.

La prueba subsiguiente demostró que la infección había desaparecido, o al menos que ya no estaba activa. Y en ese momento sentí alivio. Aunque sabía que la probabilidad de padecer de una infección de VPH persistente que resulte en un cáncer cervical es pequeña, me alegré primeramente de que me había "decido a informarme" de mi condición de VPH. No quisiera ser una de esas mujeres a quien se les pasa por desapercibido.

Lo que me seguía motivando a través de ese proceso de tantos meses era que entendía que había asumido el control y que había hecho todo lo que podía para prevenir el cáncer cervical.