Pon a Prueba tus Conocimientos

Tome el quiz de Mitos vs. Hechos del VPH

Guía de Discusión Madre-Hija

Nuestras madres pensaban que, mientras se hicieran la prueba de Papanicolaou cada año, estarían protegidas contra el cáncer cervical. No sabían que un virus, el virus del papiloma humano, llamado también VPH, es lo que en realidad causa la enfermedad y que la Papanicolaou no es una prueba cien por cien confiable para detectarlo. La prueba del Papanicolaou puede que no detecte que algunas mujeres están en riesgo.

Sin embargo, los tiempos han cambiado. Las madres no siempre saben todo lo que deberían saber acerca de su salud y a veces las nuevas generaciones tienen más información y pueden compartir lo que han aprendido. Una encuesta reciente realizada por la Asociación de Profesionales en Salud Reproductiva (ARHP), muestra que las mujeres jóvenes, de 20 a 30 años de edad, saben más sobre el VPH y su relación con el cáncer cervical que sus familiares mayores, a pesar de que son las mujeres mayores de 30, las que tienen un riesgo mayor de contraer la enfermedad. Además, sólo el 23 por ciento del total de las mujeres contestaron acertadamente que el VPH es la causa principal del cáncer cervical.

Como hija, o madre ilustrada, es necesario que tome la iniciativa y ayude a su madre y a las demás mujeres con las que convive a prevenir el cáncer recordándoles que además de la Papanicolaou deben hacerse la prueba del VPH. Aunque como dice Mary Marcdante, experta en comunicaciones que ya libró su propia batalla contra el cáncer cervical, a veces es más fácil decirlo que hacerlo. A través de sus indagaciones y de su experiencia, descubrió que la salud es el tema sobre el que las mujeres menos quieren conversar con sus madres.

¿Por qué será que en muchos casos es un grave problema de salud lo que se necesita para entender el poder y el valor de la comunicación entre madres e hijas?

Lea la historia Mary Marcdante

Consejos para comunicarse con su madre
por Mary Marchante, experta en comunicaciones

  • Busque el mejor momento y el mejor lugar para hablar. Lo mejor es que se trate de circunstancias que no generen ansiedad y le permitan sentirse en control, tal vez un café o un paseo por el parque.
  • Piense qué es lo que quiere lograr con la conversación. Esto la ayudará a orientarse. Por ejemplo: "quiero que mi madre se haga la prueba del VPH junto con la del Papanicolaou la próxima vez que vea al ginecólogo".
  • Prepare las preguntas con antelación. Por ejemplo, "¿Crees que realmente hacemos todo lo que podemos para conservar la salud?" o "¿Sabes cuáles son las pruebas que existen actualmente para prevenir y diagnosticar el cáncer cervical a tiempo?
  • Prepárese a recibir diferentes respuestas. Piense qué contestaría su mamá a cada una de las preguntas y cómo reaccionaría usted. Esto le ayudará a no perder la paciencia en caso de que encuentre resistencia. Posible respuesta: "He estado con tu padre durante más años de los que podrías contar. Por eso no hay peligro de que me contagie de un virus de transmisión sexual. Además, cada año me hago la prueba de Papanicolaou." Respuesta: "Pero mamá, es posible que te hayas infectado con el virus hace muchos años y que haya permanecido latente todo ese tiempo. Y la prueba del Papanicolaou, no siempre es exacta. Si te hicieras también la prueba del VPH, las dos podríamos estar seguras de que no hay de qué preocuparse. Por favor, hazte la prueba por nuestra tranquilidad."
  • Imagine una respuesta positiva. Incluso si usted sabe que su madre podría reaccionar negativamente, mantenga el optimismo, ya que su energía y su actitud establecerán el marco propicio para las respuestas de ella.
  • Establezca un rumbo positivo. Si su madre dice: "No quiero hablar de esto", muéstrese identificada con ella. Podría decirle: "Mira, mamá, sé que hablar de esto te resulta incómodo, pero es algo muy importante. Las mujeres mayores de 30 años tienen un riesgo mucho mayor de contraer cáncer cervical, pero puede prevenirse fácilmente con las pruebas más avanzadas.
  • Mantenga la calma. Mantenga la calma y recuerde que siempre existe la posibilidad de continuar la charla en otro momento. Luego, como ilustración, podría enviarle un artículo relacionado con el tema o una tarjeta electrónica, con una nota que diga: "Te quiero mucho y sé que la decisión que tomes será la mejor para tu salud y para nuestra relación."