"Tanto mis doctores como yo ya sabíamos que la prueba de Papanicolaou no era infalible… pero estaba furiosa por no saber de la prueba de VPH…"
En el 2002, me sentía como si todos mis sueños se estaban realizando. Mi carrera con la cadena de hoteles Marriot International estaba despuntando; estaba en el segundo año de mi matrimonio y tenía amistades y familiares que me querían y me apoyaban. Mi marido y yo ya estábamos planificando el próximo paso en nuestras vidas: tener un hijo. Pero algo en mí me hacía sentir como si algo estuviera mal. Durante los últimos cinco años había tenido dolor y sangrado abundantemente de manera esporádica. Mi ginecólogo me aseguraba que, dado mi historial de pruebas de Papanicolaou normales, no me tenía que preocupar de nada. El problema no era más que sangrado intermenstrual y, probablemente, el útero invertido.
En marzo del 2002, volví a llamar al consultorio del doctor después de que mis síntomas empeoraran. Mi ginecólogo no estaba disponible, pero su colega me dijo que pasara inmediatamente. Cuando llegué, ella me realizó una colposcopía: un procedimiento que le permite al doctor examinar el útero a fondo y extraer una muestra de tejido para analizarla. Cuando llegaron los resultados quedé destruida: tenía cáncer cervical invasivo. Me pregunté: "¿Cómo puede ser, si mis pruebas de Papanicolaou regulares en por lo menos 10 años han salido normales?"
Me sometí a una histerectomía radical, en la que removieron mi útero y mis trompas de Falopio. Afortunadamente, el cáncer no se había esparcido a mis nódulos linfáticos, por lo que no tuve que someterme ni a quimioterapia ni a radiación. Aunque el procedimiento me salvó la vida, yo estaba desvastada.
Tras la odisea, no nos quisimos quedar sin hijos. Nos decidimos por la fertilización in vitro, en la que mi hermana Cherie sirvió de subrogada. En el 2003, implantaron en Cherie los embriones que habían cosechado de mí, y semanas después nos enteramos de que íbamos a tener gemelos: un niño y una niña. Nuestra historia era tan insólita que capturó la atención del público nacional. El canal Discovery Health grabó nuestra historia para su programa "Birth Day" e incluso llevaron al aire tomas del nacimiento, el 23 de octubre, de nuestros niños: Kelsey Grace y Bertram Parker.
Sobrecogida por la alegría, mis bellos bebés gemelos apartaron mi atención de todo lo que había soportado el año anterior. No fue sino hasta que vi un comercial de la prueba del virus del papiloma humano (VPH) y cómo puede prevenir el cáncer cervical que todo irrumpió de repente. Tanto mis doctores como yo ya sabíamos que la prueba de Papanicolaou no era infalible; algo evidente en el hecho de que yo siempre había tenido Papanicolaous normales. Pero estaba furiosa por no saber de la prueba de VPH, o incluso mucho sobre el VPH, la causa del cáncer cervical.
Mientras que me considero afortunada de estar viva y de tener dos hijos propios, alguna mujeres con cáncer cervical no tienen tanta suerte. Yo espero que al compartir mi historia no tan sólo pueda prevenir que otras mujeres pierdan la capacidad de tener hijos sino también de que pueda
salvar vidas. 